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Recupera la elasticidad de tu piel

cuidado de la piel

¿Notas tu piel más seca, más sensible y cuando la pellizcas tarda en recuperar su forma natural? Si la respuesta es afirmativa, lo más probable es que esté perdiendo elasticidad. A continuación te desvelamos las causas y cómo recuperarla.

¿Por qué pierde elasticidad nuestra piel?

Con el paso de los años, nuestra piel se vuelve más vulnerable y exigente. Además, los diferentes procesos metabólicos se ralentizan debido a la disminución de la producción hormonal haciendo que nuestro cuerpo sintetice menos colágeno y el existente se degenere. Esto genera un envejecimiento de la piel con pérdida de elasticidad, tersura y firmeza.

El colágeno es una proteína sintetizada por los fibroblastos, unas células del tejido conjuntivo. Es el responsable de dar firmeza a la piel, por lo que es indispensable para mantener su elasticidad.

Comprueba si tu piel ha perdido elasticidad

¿Quieres saber si tu piel ha perdido elasticidad? Hazte el test del pellizco. Pellizca tu brazo, tu mano y tus muslos durante unos segundos y suelta con suavidad.

Si la piel recupera su estado de forma inmediata, significa que está bien hidratada y tienes suficiente colágeno. Si, al contrario, la piel tarda unos segundos en volver a su estado, es señal de que ya ha perdido colágeno y tiene falta de hidratación.

Consejos para mejorar la elasticidad de la piel

Si ya has comprobado que tu piel ha perdido elasticidad, ¡no te angusties! Puedes recuperarla si sigues estos consejos, adoptas algunas rutinas de belleza y lo combinas con el uso de cremas de calidad de una prestigiosa marca de cosméticos como las cremas Germaine de Capuccini. Empezarás a notar cambios en tan solo 10 días y, sin darte ni cuenta, habrás pasado a llevar un estilo de vida más saludable.

La Alimentación

En primer lugar, empieza eliminando de tu dieta los productos que no ayudan a tu piel, como las harinas y los azúcares refinados, y el consumo excesivo de grasa animal. Asimismo aumenta el consumo de vegetales crudos, proteínas vegetales y alimentos como el chocolate negro, rico en antioxidantes, ácidos grasos y flavonoides, que relajan las arterias e incrementan la circulación sanguínea.

Si fumas o tomas alcohol, despídete de ellos.

El tabaco provoca cambios bioquímicos que aceleran el envejecimiento de la piel, desarrollando arrugas y favoreciendo la aspereza. Además, al reducir el flujo de los vasos sanguíneos de la piel, disminuye también la llegada de oxígeno y nutrientes, lo que provoca un aumento de la flacidez. Por otro lado, el alcohol deshidrata el cuerpo e inflama la piel, proporcionándole un aspecto apagado y favoreciendo la aparición de manchas, poros dilatados y flacidez.

Bebe agua de forma continua a lo largo del día.

La falta de humedad desgasta los tejidos y provoca arrugas y flacidez, por lo que si te mantienes hidratada por dentro, evitarás que tu piel se vea seca y la ayudarás a repararse.  

Exfolia tu piel 

Puedes hacerlo con productos específicos o naturales como la arcilla o el azúcar. Estimularás la regeneración de las células deterioradas y tu piel se verá más firme y radiante. Puedes exfoliarte de forma intensiva 2 o 3 veces al día durante 10 días. Cuando tu piel recobre su elasticidad, bastará con una exfoliación semanal.

Masajea tu piel para activar la circulación sanguínea.

Hazlo siempre de abajo hacia arriba para evitar que el efecto de la gravedad descuelgue más los músculos.

Evita el exceso de higiene.

Suena raro, pero cada vez son más los estudios que desaconsejan la ducha diaria ya que los químicos que contienen los jabones arrastran las sustancias que componen el manto hidrolipídico, encargado de proteger y mantener la piel hidratada. Por otro lado, es aconsejable que bajes la temperatura del agua, ya que el agua muy caliente destruye las células externas de la piel, la reseca y favorece la flacidez corporal y la pérdida de elasticidad.

Evita tomar el sol en exceso en cualquier época de año.

El sol daña las fibras de colágeno y elastina. Puedes tomarlo poco a poco, pero siempre con protección solar y evitando las horas en las que los rayos son más fuertes.

Adopta una mejor postura

Aprieta el abdomen y no encorves los hombros. Las malas posturas sentada o caminando no solo pueden provocarte de dolor de espalda, sino que también pueden hacer que tus músculos se debiliten y tu piel pierda elasticidad y densidad.   

Intenta dejar el estrés de lado,

Nuestro último consejo es que te tomes la vida con calma ya que las primeras consecuencias del estrés aparecen en la piel. Permítete de vez en cuando tomar un baño relajante de espuma, utiliza productos de aromaterapia o al menos dedica 5 minutos al día a respirar profundo. Tu piel te lo agradecerá.

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